La mar ciñe a la noche en su regazo
y la noche a la mar; la luna, ausente;
se besan en los ojos y en la frente;
los besos dejan misterioso trazo.
Derrítense después en un abrazo,
tiritan las estrellas con ardiente
pasión de mero amor y el alma siente
que noche y mar se enredan en su lazo.
Y se baña en la obscura lejanía
de su germen eterno, de su origen,
cuando con ella Dios amanecía,
y aunque los necios sabios leyes fijen,
ve la piedad del alma la anarquía
y que leyes no son las que nos rigen.
Miguel de Unamuno





4 sep 2009 | 12:26 PM
La mar ciñe, acaricia, abraza, besa, mitiga, vivifica, perdona, sugiere, ríe. La mar, esa otra madre que siempre está dispuesta a recogernos bajo las caricias de sus espumas.
Yo no sabría ya vivir sin ella.
Un abrazo.