Ha llegado Septiembre, y con el la calma; incluso el clima parece haberse suavizado algo, la temperatura es algo más benigna. Pero sobretodo, ha llegado Septiembre y la ansiada calma. Hasta el ritmo de la vida, el devenir diario, da la impresión de haberse ralentizado. Es un autentico placer pasear por la playa, donde hasta hace apenas unos días se amontonaban los bañistas y ahora las orillas están prácticamente desiertas.
Vuelve Septiembre y la sosegada espera a que el otoño haga acto de presencia.
Incluso del mar se ha adueñado un leve viento de levante, que riza de pequeñas olas su azul cotidiano.