Haciendo mi ronda de lecturas "diarias", me he encontrado en Serrizomatico con este interesante post y su consiguiente reflexión.
Me siento totalmente identificado con el post original en Rebelión y con la reflexión de Hannah:
Yo añadiría que el hecho de “matar”, sea quien fuere quien lo ejecute y lo realice como lo realice, ya sea con armas caseras o con armas sofisticadas, con armas blancas o con bombas, con sillas eléctricas, con sogas o con pistolas, en nombre de ciertas leyes o desde ilegalidades concretas, desde posiciones de dominio y de represión o desde posiciones reivindicativas, ese hecho, el de “matar”, es un hecho execrable, injustificable, inmoral, inhumano, condenable y representa la más grave vulneración de los derechos fundamentales humanos.
P.S. Enlace al artículo original en Rebelión.





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