"El almacén del diablo", así rezaban los subtítulos de la antigua película... Entreabrió los ojos y vio o creyó ver el comienzo del filme: Una prisión del Oeste, donde malvivían una legión de forajidos.
Volvió a dormitar y cuando por fin despertó, pasaban uno de esos programas que te venden de toda clase de artilugios inútiles.
Se quedó sentado, todavía algo atontinado, viendo la televisión; de repente salió de su letargo y masculló:-Este es el almacén del diablo.- Al tiempo que se llevaba la mano al pecho.
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22 may 2006 | 07:06 PM
El almacén del diablo está en ese electrodoméstico que nos vende vaciedades, envueltas en colorines. Lo mejor es, al despertar y salir del sopor, agarrarte a la realidad tangible de la vida.(Menos mal que he releído este comentario, antes de subirlo; la vecindad de la D y la S. me hacía decir "la realidad tangible de la visa".
Saludos y sonrisas.