Observé con atención la raída foto:
Cincuenta o sesenta niños rodeaban a su maestro; unos sentados en el polvoriento suelo; otros, detrás, en cuclillas; unos cuantos en pie y los últimos subidos en un invisible murete.
Miradas hoscas, rostros graves a los que habían robado la sonrisa; la inocencia pueril perdida a golpes de fusil y a silbidos de bombas arrojadas sin ningún atisbo de piedad.
Todas las miradas, inquisidoras, vueltas hacia el fotógrafo...
Todos y cada uno de ellos llevaban en sus rostros, en sus pequeños ojos, la huella imborrable del sufrimiento.
( De una vieja foto en la que podía leerse en su reverso : Escuela de orientación marítima.)