La luna nos buscó desde su almena,
cantó la acequia, palpitó el olivo.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos fiel a tu cadena.
Qué sábanas de yerba y luna llena
envolvieron el acto decisivo.
Qué mediodía sudoroso y vivo
enjalbegó la noche de azucena.
Por las esquinas verdes del encuentro
las caricias, ansiosas, se perdían
como en una espesura, cuerpo adentro.
Dios y sus cosas nos reconocían.
De nuevo giró el mundo, y en su centro
dos bocas, una a otra, se bebían.
"Sonetos de la Zubia"
Antonio Gala.





22 feb 2006 | 01:09 AM
Genial como siempre nuestro Antonio Gala..Noc_
22 feb 2006 | 02:45 AM
mirá todo lo que hizo la luna y a mí no me responde a las preguntas!
23 feb 2006 | 09:29 AM
Genial!!!
Ayer en el pueblo no se vería la Luna.
La verdad que casi se cae el cielo a trozos.
Un abrazo.