Apenas faltan unos días para que den comienzo estas fiestas de desenfreno y alegría, donde la realidad se trastoca y hasta en cierta forma, se prostituye:
Noches inacabables de juega y diversión, donde casi todo está permitido.
En estos días previos, se nota la calma tensa que precede a la tempestad; en breve la vorágine de preparativos: Palcos, chiringuitos, puestos ambulantes y un sinfín de personajes variopintos que invadirán la ciudad, llenándola de color y magia.
Por fin será Carnaval.