
-¿De agua dulce o salada?- Masculló entre dientes el gerente.
Yo, pensando que me estaba invitando a tomar algún exótico cóctel- Dulce, por favor. Gracias.
-¡¡ La isla!! ¡¡Qué si la quiere en medio del océano o de un lago!!- gritó airado.
Rojo de vergüenza me sumergí en el catalogo.
« Oda a la escoba. | Inicio | Silencio. »
3 comentarios
Escribe un comentario
« Oda a la escoba. | Inicio | Silencio. »





20 nov 2005 | 12:14 AM
estaba esperando que terminara la tanda comercial. Ese gerente me da cierto recelo.
Si pudiera estar en esa inmobiliaria, elijo la isla salada, a pesar de que vivo sobre un río...uno desea a veces lo que no tiene, no?
20 nov 2005 | 04:14 AM
A mí una isla en medio de un lago no me convence demasiado. Mejor que haya mar alrededor; los horizontes, salvo que el lago sea muy grande, no son iguales. Sí, sé que es una justificación no muy convincente, pero no se me ocurre otra mejor. En medio del mar, sí, mejor.
21 nov 2005 | 12:06 PM
lo cierto es que yo la prefiero de agua salada...
Me pilló desprevenido el gerente. A mi también me da bastante mala espina.