Esta fue la primera isla que conocí. Queda muy cerca de la costa, la playa que hay frente a ella es de aguas claras y limpias. Todavía es un paisaje casi virgen.
Contaba mi madre que allí estuvieron viviendo mis abuelos, y para ir de la isla al pueblo, tenían que remar en bote hasta la playa, luego atravesar los estrechos senderos de los montes y por último un largo paseo hasta el pueblo... y para volver lo mismo pero al revés.
¡Ah! Su nombre es: La isla del Fraile.