Esto se resume en jugar a ser poeta; tal vez, en no serlo... Intentarlo...
En definitiva: Jugar a ser poeta.
Versos malos: No creo que haya ninguno, porque tras un verso (mal escrito o mal expresado) se esconde el alma, el espíritu de la mano que torpemente los talla.
El Veros es una jaula que encierra a la Poesía, y ella (la Poesía) es el ruiseñor que canta dentro.
El Verso ( o el poema para ser más preciso) pertenece a dos seres: al poeta que es quien lo talla y al lector, que es quien lo saborea y hace suyo.