Soy como la mujer de Lot;
fría piedra que mira
hacia una ciudad que ya no está,
que espera un tiempo extinguido.
Soy como la mujer de Lot;
a mi alrededor oscuridad y silencio.
Vosotros continuasteis el camino,
pero yo volví mi cabeza hacia la ciudad
y mi interior se transformó…
se convirtió en piedra,
como la mujer de Lot.
Y ahora añoro las voces amigas,
las risas, la dulce compañía,
el cielo azul, aquellas calles…
Ahora soy piedra fría…
Y sin embargo me pregunto:
¿Por qué me arden las entrañas?