En estos días, ando liado haciendo algunos “arreglillos” en casa, léase: pintar el comedor y cambiar los muebles… Pues bien, moviendo libros de estanterías a cajas y viceversa, me he vuelto a reencontrar con algunos volúmenes, de esos que llevan toda la vida conmigo, ajados ya por el tiempo y el uso. El caso que me entretuve con uno de ellos. Lo leí con ocho o nueve años (ha llovido bastante desde entonces), la novela en cuestión es de Henry Rider Haggard, “Las Minas del Rey Salomón”. Leí aquella novela con fruición, el caso es que cuando la acabé, yo juraba y perjuraba que encontraría las dichosas Minas… Aun me recuerdo las tardes de invierno, después de salir del colegio, armado de un desgastado atlas mundial, lupa y aquella novela, con el rostro pegado al mapa de Sudáfrica por si así podía apreciar mejor algún detalle…Hojeando las desgastadas páginas del libro encontré garabateada una nota en la última de ellas, era mi letra, la nota rezaba así:”Las Minas del Rey Salomón se encuentran en Rodhesia o Mozambique.” No recordaba haber escrito aquello, pero era el fruto de largos meses comparando el esquemático plano que aparecía en la historia con los ríos, meandros, montes y demás accidentes geográficos que poblaban el ajado atlas…
No pude menos que dejar escapar una sonrisa, recordando esa inocencia (ya perdida) que era capaz de creer a pies juntillas lo que había escrito en una novela…
Tomando prestadas las palabras de alguien y retocándolas un poco: “Los cuentos, cuentos son.”
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2 comentarios
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14 oct 2005 | 08:17 AM
Eso es precioso!
Que guay! cuanto entusiasmo.
La verdad que es una situación muy novelesca o cinematográfica.
Si sabes donde están...¿Vamos a por ellas?
22 may 2009 | 09:36 PM
CUENTOOS QUE NO SON CUENTOS
CUENTOS QUE SI SON CUENTOS