Los recuerdos son una forma de supervivencia del presente...
La comida ha transcurrido entre risas y caricias; entre recuerdos y platos que a los tres nos han gustado siempre. Me costó trabajo, pero los macarrones me siguen saliendo muy buenos; incluso para celebrarlo, he abierto una botella de Rioja de reserva que andaba perdida por una estantería de la bodega.
Como buen abuelo la he sometido a una intensa batería de preguntas.
Me he enterado donde y con quien vive en Madrid; de los pequeños chismes que circulan por la Universidad; de las notas de este trimestre.
Después de esto, ha sido ella la que me ha sometido a mi a un exhaustivo interrogatorio; me he ganado varias reprimendas; menos mal que al final, besando mi frente ha sentenciado.- ¡Qué es broma, abuelo!
Apoyado en su hombro nos hemos dirigido al jardín.
Por el camino me ha preguntado.- ¿Abuelo, querías mucho a la abuela?
La miré.
- La amaba con todo mi corazón. Ni mucho, ni poco, si no con toda la fuerza de mi corazón.- Me detuve un momento y sentí el dulce tacto de su mirada clavado en mí.
- La amo con todo mi corazón.- Suspiré.
Azahar estrechó con fuerza mi mano.
El mes de Marzo tocaba a su fin. Los días comienzan a alargarse. El mar y el cielo lucen de un azul radiante. El aire está impregnado de un sutil aroma a primavera.
Nada más salir al jardín azahar ha corrido hacía los rosales, igual que cuando era niña; la jauría la ha seguido.
Uno a uno, ha saludado a todos los rosales.
- Hola don Juan...
Haciendo una reverencia.- Hola Doña Inés.
Apoyado, en el tronco del viejo pino, la observaba complacido.
A pesar de que hace tanto tiempo, aun puedo recordar el día que los plantaste. Parece que fue ayer.
Cielo y mar brillaban como hoy. Sentado en el butacón leía placidamente. Las densas volutas del humo de mi pipa huían hacia el azul inmaculado del cielo.
Llevabas aquel vestido largo y amplio, lleno de pequeñas florecillas; en la cabeza tu pamela. De rodillas junto a la tapia te afanabas en excavar los agujeros para los rosales. Noa, la perra que teníamos entonces, te observaba con atención. Parecías el Hada de la Primavera. La perra se empeñó en ayudarte, y tú acabaste cubierta de la negra tierra del jardín. La perra huyó después de cometer la trastada. Volví a enfrascarme en la lectura. De repente unas manos taparon mis ojos. Eran pequeñas, suaves y olían a tierra húmeda. Las besé con devoción. Aquella tarde paseamos juntos por el jardín y admiramos largo rato los rosales.
Me encantaba verte cuidarlos, mimarlos; oír las largas charlas que mantenías con ellos. ¡Ah! Aquel día en que les pusiste nombres: Primavera, Don Juan, Doña Inés, Pequeñita, Diciembre, El Amante...
Guárdame un secreto, hubo un tiempo en que llegué a sentir celos de ellos.
-¡Abuelo!, ¿cómo se llama esté?
La voz de Azahar me trajo de vuelta al azul cotidiano del día de hoy.- ¿Ese?- Pregunté, al tiempo que me acercaba a ella.
- Si.
Sonreí.-Ese es “Último”.
-¿Y eso?- Me miró expectante.
- Ha sido el último que planté.
Azahar se agarró a mi brazo y juntos paseamos por el jardín.
-Abuelo, ¿cuándo supiste que estabas enamorado de la abuela?
Yo estaba entretenido contemplando los capullos de rosa que pronto florecerían.
Volvió a insistirme.- ¡Abuelo!
- Nadie le dice a la rosa cuando ha de florecer; llegado el momento, florece...
Me miró con sumo interés.
- Fue algo natura. Poco a poco me fui quedando prendado de ella, de su forma de ser y un buen día me di cuenta que ya no la miraba con los mismos ojos, que sentía algo más profundo y bello que amistad... Cientos de mariposas revoloteaban en mi estomago.-Sonreí.-“Lo que una persona ve, sólo lo ve ella. Del mismo modo, cuando se ama profundamente a alguien, se la ve con otros ojos, de otra manera.”. Desde aquel día el mundo fue más bello, porque ella lo habitaba. Sí soy feliz es porque con ella aprendí a serlo.
Me acerqué a uno de los rosales.
- ¿Ves?, pronto florecerá.
Azahar sonrió.- ¡Ya es primavera!
- Casi.- respondí.
-¿Bajamos a la playa?
- Si, pero me tienes que ayudar. Dichosos escalones.
Publicada anteriormente en mi otra Bitácora Las Noches Perdidas.





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