La lluvia tamborilea contra los cristales de mi habitación; sobre el fragor del chaparrón, de cuando en cuando, se alza la poderosa voz del trueno...
Las hojas caen empujadas por la miríada de gotas que el grisáceo cielo derrama; serán arrastradas, por la aguas, lejos; tal vez al olvido...
Sin avisar ha llegado el otoño, ha cubierto los campos de una fina película de miel, las hojas amarillean, los días se acortan, el cielo se torna gris y llora de melancolía. Pronto expirará el verano; en un último y agónico esfuerzo ha vuelto a florecer el rosal, y son bellas sus rosas, de una belleza profunda y serena, tristes como unos ojos que conozco.
Otoño, estación para recordar, de lluvias y tristezas inexplicables... Días para suspirar.
Afuera oscurece y por encima de las nubes, densas y mullidas como algodones, ya deben de brillar las primeras estrellas...
Sentado en mi lecho , con los ojos cerrados , agito en el aire las manos, tejiendo historias , que nadie jamás conocerá ; invoco imágenes , colores , cantos , que encerraré en alguna hoja en blanco ; imprimo latidos de mi corazón , esperando y deseando que cuando tu los leas , el papel tiemble en tus manos , que toda la magia que pueden encerrar las palabras se derrame en tu habitación , que te envuelva como la primavera al jardín ... Y entre el bullicio oigas el susurro de mi voz diciéndote : " Te Amo . " y sientas la caricia de mi mano en tus mejillas.
Llueve afuera, llueve en mi corazón, pero ¿quién notará mi tristeza? ...
Tú, sí me miras a los ojos...

Publicada anteriormente en mi otra Bitácora Las noches perdidas.

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