Repasando lo escrito en la anterior entrada, he retrocedido sobre mis pasos para intentar recordar cuando empezó esta afición en mí a los cuadernos...
Recuerdo que siendo un "crío" rebuscando entre las cosas de mi padre me encontré con un viejo cuaderno de tapas duras, en las que mi padre tenía anotadas recetas y otras cosillas (Mi padre es pastelero; mejor dicho: es muy buen pastelero (Pasión de hijo y de goloso.); más de una vez volví a buscar aquel cuaderno para imaginar pasteles y releer en sus ajadas hojas. Por desgracia se perdió y jamás volví a saber de el...
En el colegio jugaba a escribir periódicos y a escribir algún que otro cuentecillo (aun conservo algunos.)
Pero sin duda el momento que más me impactó en mi relación con los cuadernos fue durante mi primer año de instituto.
Una tarde el profesor de literatura que teníamos llevó a clase un buen montón de libretas (de las que todos nosotros utilizábamos a diario para tomar apuntes y hacer los dichosos ejercicios); todas estaban repletas de poemas que el mismo había escrito, aquella tarde la pasó leyendo algunos de sus poemas y yo descubrí que en las hojas de mi humilde cuaderno podía crear mundos, plasmar sentimientos y ser libre de crear lo que quisiese... Entonces comencé a escribir en mis cuadernos, de todo un poco: cuentecillos, intentos de poemas, anécdotas...
Puede parecer algo cursi, pero aquella tarde descubrí que dentro de cada uno existe un pequeño creador intentando salir a la luz.
p.s. Además durante bastantes años bauticé a los cuadernos donde iba escribiendo mis historias y anécdotas con el nombre de: “Cocktail”; por eso me encuentro tan cómodo utilizando esta Coctelera, es una extensión de aquellos cuadernos.

Publicado en mi otra Bitácora Las Noches Perdidas.

p.s. II El gif animado lo vi en un Blog de La Coctelera . Si hay alguna pega por usarlo, por favor avisarme. Gracias.